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Berriozar

berriozar.escudo.jpg
  • Izendapen ofiziala:
    Berriozar
  • Herri mota:
    Municipio simple
  • Errolda:
    9.756 (2016)
  • Hedadura:
    2.00 km2
  • Garaiera:
    428 m
  • Iruña (distantzia):
    6.00 Km
  • Herriaren datu ofizialak:
    Berriozarko udalari buruzko informazioa: Kaleberri, 12, behea. P. K.: 31013, Berriozar. Tfnoa.: 948 300005 Faxa: 948 301034 E-posta: berriozar@berriozar.es web: http://www.berriozar.es/


Zona mixta.

Está situado en la ladera Sur del monte Ezkaba - San Cristóbal. Limita al norte con Ezcabarte, al noroeste con Aizoáin, al este con Artica y al sur con Pamplona.

Clima

Al igual que el resto de la comarca de Pamplona, Berriozar tiene un clima de transición entre mediterráneo (cálido y seco) y atlántico (cálido y húmedo) con tendencias a la continentalidad (temperaturas extremas no suavizadas por el mar). 
Según datos de la Estación Meteorológica de Pamplona la temperatura media anual es de 12,1 ºC y la precipitación media anual es de 907 mm. El mes más cálido es julio (media mensual de 20,6 ºC) y el más frío enero (media mensual de 4,8 ºC). El mes más lluvioso es diciembre (106,2 mm) y el más seco julio (41,8 mm). La media anual de humedad relativa es del 70%.

Flora

Las unidades medioambientales del municipio de Berriozar son las siguientes: bosque natural poco degradado (encina, carrasca...), bosque aclarado o en regeneración, bosque muy degradado o monte bajo, repoblación de coníferas, chopera, cultivos abandonados y cultivos en uso. 
Los recursos naturales explotados son los derivados de la utilización agropecuaria del suelo agrícola, forestal y ganadera. 

Fauna

La fauna de Berriozar presenta un carácter generalista, ya que se encuentra muy ligada a la actividad humana. En la zona del monte Ezkaba - San Cristobal la densidad de las especies está en función de las masas forestales.


Heráldica municipal

De azur y cordero de plata, terrazado de sínople, partido de plata y ocho lenguas de fuego de gules, puestas de dos en dos, y bordura de gules con las cadenas de Navarra de oro. Está timbrada con corona real abierta, tradicional de este antiguo Reino.
Debido a la disolución de la Cendea de Ansoain, en 1991 de la que Berriozar era miembro, surgió la necesidad de dotar al Ayuntamiento de Berriozar de un nuevo escudo municipal.
Se optó por conservar en el lado izquierdo del escudo, el cordero, emblema heráldico característico de la Cendea de Ansoain y que simbolizaba la vinculación de Berriozar con dicha Cendea. En el lado derecho del escudo, aparecen ocho fuegos, símbolo de las ocho familias que poblaban el municipio en el momento de su fundación.

Bandera

El Ayuntamiento de Berriozar aprobó inicialmente la bandera municipal en sesión plenaria celebrada el 20 de septiembre de 2004. Tras el periodo de exposición pública sin que se presentara alegación alguna, quedó aprobada definitivamente.
Un Acuerdo del Gobierno de Navarra a propuesta del consejero de Administración Local, dio el visto bueno a este símbolo municipal el 18 de abril de 2005. La bandera del Municipio de Berriozar está formada por escudo de azur y un cordero de plata, terrazado de sínople, partido de plata y ocho lenguas de fuego de gules, puestas de dos en dos; bordura de gules con las cadenas de Navarra de oro; timbrado con corona real abierta, tradicional de este antiguo Reino; todo ello sobre fondo azur rectangular.

Casa Consistorial

Situado en la calle Kaleberri 12, aunque está en construcción un nuevo edificio en la Plaza Euskal Herria.

 

Historia

No tenemos noticias exactas acerca del origen de Berriozar. En el Libro de Rediezmo de 1268 ya se cita expresamente a Berriozar con 8 fuegos o casas, es decir, unas 40 personas. Sin embargo, es posible que antes del siglo XIII existieran en el actual término de Berriozar algunas corralizas y algunas casas de labranza que se utilizarían en períodos de tranquilidad y se abandonarían en épocas de guerra, ya que la población se refugiaba en el recinto amurallado de la capital (en un documento de 1205 se cita el topónimo Berrio, sin distinción todavía de Berrioplano, Berriosuso o Berriozar).

Los avatares históricos a partir de estas fechas son los normales en cualquier pueblo o villa de Navarra, con una población muy dependiente de las cosechas, y por lo tanto de sequías u otros problemas y de epidemias como la peste. En esas condiciones había años en los que los labradores no podían pagar sus impuestos al rey. Así les ocurrió a los labradores de Berriozar en 1389, y como consecuencia, el rey Carlos III embargó sus bienes y, tras varios cambios de propiedad, Mossen Frances de Villaespesa, canciller del rey, adquirió los terrenos de Berriozar. En los siguientes años los labradores pasaron a depender de los sucesivos nobles dueños del palacio: Beltrán de Ezpeleta (casado en 1419 con la hija mayor del canciller) y siguientes barones de Ezpeleta, vizcondes de Valderro.

Don Juan de Ezpeleta, tercer vizconde de Valderro, participó muy activamente en las luchas civiles de Navarra en los primeros años del siglo XVI, en el bando agramontés, partidario de la dinastía legítima reinante, la del rey Don Juan de Albert, o de Labrit. El bando beumontés apoyaba la incorporación de Navarra a la Castilla de Fernando el Católico. En 1512 Don Juan de Labrit perdió el trono. El Rey Católico confiscó todos los bienes al barón de Ezpeleta y los entregó al capitán Don Miguel de Donamaría, como pago por la ayuda prestada en la conquista de Navarra. León de Ezpeleta, hijo de Don Juan de Ezpeleta, consiguió recuperar las posesiones de la familia. Sobre la estancia de Don Miguel de Donamaría hemos de suponer que construyera la "Ermita de Nuestra Señora del Sagrario" que a finales del siglo XVIII ya se encontraba en mal estado y que la tradición popular ha transmitido como "Ermita de Donamaría", nombre que ha quedado reflejado en la toponimia local.

El último barón de Ezpeleta fue Don Beltrán. Los títulos de barón de Ezpeleta y Vizconde de Valderro pasaron con sus posesiones a la casa de Ablitas, que ejerció la jurisdicción sobre Berriozar por medio de un alcalde mayor nombrado por ellos, y reelegido cada tres años. Este derecho jurisdiccional sobre Berriozar permaneció hasta 1815, año en que el rey Fernando VII incorporó todas las jurisdicciones a su corona.

Durante el siglo XIX los pueblos de la Comarca de Pamplona sufrieron las consecuencias de varias guerras: la Guerra de la Independencia (1808-1814), la del Trienio Constitucional (1820-1823), la Primera Guerra Carlista (1833-1840) y la Tercera Guerra Carlista (1872-1876). Tuvieron que abastecer a los bandos contendientes y sufrieron sus represalias. Por otro lado, epidemias de viruela, cólera y otras enfermedades contagiosas diezmaron la población en numerosas ocasiones. La elevada mortandad infantil se unía a las condiciones adversas citadas para impedir el crecimiento vegetativo de la población, a persar de la alta natalidad. Así pues, el siglo XIX fue un siglo de estancamiento demográfico.

En contraste con el siglo anterior, el siglo XX supuso para Berriozar un cambio total. Durante los años 60 y 70 del siglo XX Berriozar fué población receptora de emigración, como el resto de la Comarca. Según los censos realizados, en 1930 Berriozar tenía 177 habitantes, en el año 1950 tenía 305, en 1970 3.166 y en 1981 5.019 habitantes. Este cambio demográfico supuso también un cambio radical en la configuración urbanística y en las ocupaciones de los habitantes.

 

Enlaces a archivos de interés:

Archivo General y Real de Navarra

 

  
Archivo General y Real de Navarra 

 
 Archivo diocesano 

  
Archivo Diocesano del Arzobispado de Pamplona y Tudela

Portal de Archivos Españoles (PARES)     Portal de Archivos Españoles (PARES)

 

Enlaces a hemerotecas de interés:

Diario de Navarra    Hemeroteca del Diario de Navarra

 
Diario de Noticias   

   Hemeroteca del Diario de Noticias

 
Berria 

   Hemeroteca del Berria

 
Hemeroteca de la Biblioteca Nacional    Hemeroteca de la Biblioteca Nacional

 

Parroquia de San Esteban

Es un edificio sencillo de planta rectangular, cabecera recta, coro a los pies y gran torre prismática, al que se añadió una pequeña capillita en el lado del Evangelio y la sacristía tras la cabecera. La historia de esta iglesia data de tres momentos correspondientes a finales del siglo XII, el siglo XVI del que datan las cubiertas, capillas y sacristía y al siglo XVII en que se añadió el pórtico. Su interior muestra los grandes fajones apuntados medievales y unas sencillas bóvedas de crucería realizadas junto a la pequeña capilla de 1565 por el cantero Juan de Amasa. Al exterior, los muros de sillar se jalonan por contrafuertes y son visibles los añadidos posteriores de la sacristía y el pórtico de bloques de sillar perfectamente labrados, en el que se aloja la sencilla portada de arco apuntado de finales del siglo XII. Existen noticias, según las cuales Pedro de Moret enlució el templo, pinceló sus muros interiores y realizó un retablo que se sustituyó en el siglo XVII por el actual, obras llevadas a cabo para 1588. 
El retablo mayor es obra del maestro pamplonés Martín de Echevarría que lo talló entre 1643 y 1647, en tiempos del abad Nicolás Ezpeleta, según se lee en inscripción. Consta de dos cuerpos y ático, distribuidos en cinco calles y sus elementos estructurales así como la escultura se despegan de los usos del Romanismo para acercarse más al incipiente Barroco. Así se puede observar en la decoración de roleos y geométrica, así como en las columnas entorchadas y en las composiciones de los relieves de los cuerpos superiores y alguna iconografía como la Inmaculada. Sin embargo, la huella de la escuela de Anchieta aún se percibe en los relieves de la Pasión del banco. El sagrario fue dorado por Juan de Landa, que también se ocupó de pintar el colateral de la parroquia.

Destacan también la hermosa pila bautismal, una imagen románica de la Virgen del siglo XII y otra gótica, un Crucificado romanista y un pequeño retablo rearmado con elementos del siglo XVI y XVII que consta de un gran lienzo barroco apaisado del siglo XVII con los Patrones del Reino y un ático con relieve de la Oración del Huerto de Pedro de Moret entre columnas dóricas y aletones. En el antepecho del coro también se encuentra reaprovechado un relieve del antiguo retablo tallado por Moret y también guarda una hermosa cruz parroquial de plata de estructura tardogótica.

Entre las construcciones del casco urbano destacan algunos inmuebles barrocos del siglo XVIII.